Se trata de la llave que da acceso a todas las demás. Esta convicción sólo puede ser producida por Su Espíritu (Jn 16:8). Para ser justificado, el hombre debe ante todo ser consciente de su necesidad. Si pretendemos no tener pecado, mentimos (1 Jn 1;8, 10); si confesamos nuestros pecados, el Señor es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad (v 9). Las personas no arrepentidas debieran prestar oído a la solemne advertencia de la palabra de Dios: “Sabed que vuestro pecado os alcanzará”. (Nm 32:23)
Evitar los compañeros malos
1 Ti 5:22
Confesarlos al Señor 1 Jn 1:8,9
Ejercitar el amor 1 P 4:8
Ir al Abogado 1 Jn 2:1
Bibliografía
Para la preparación de este estudio utilizamos los siguientes recursos:
1. Comentarios y textos Biblia de Estudio de la Vida Plena Reina Valera 1960
2. Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado
3. Nueva Concordancia Strong
Millie Vázquez
DESDE PUERTO RICO CON AMOR