Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás
tú, oh Dios
Salmo 51:17

El Cordero de Dios ha quitado el pecado del mundo (Jn 1:29); Él abolió el pecado por Su único sacrificio (He 9:26); Su sangre nos purifica de todo pecado (1 Jn 1:7).  La Cena es la señal del pacto para remisión de pecados (Mt 26:28).  Todo aquel que cree en Cristo, recibe

Adquirido por Cristo

El perdón de los pecados

recibe por su nombre la remisión de los pecados (Hc h 10:43).  Siendo que Dios nos ha dado su Hijo, Dios no nos trata ya más según nuestros pecados (Sal 103:10, 12); los ha arrojado al fondo del mar (Mi 7:19).  Ya no existen más delante de Él (Jer 50:20)  La misericordia de Dios demanda toda nuestra alabanza.

Consecuencias del pecado

Entre los irredentos

página 5 Pecado 3